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7 cosas de las que se arrepiente el escritor independiente

  • eliavalois85
  • 28 nov 2025
  • 7 min de lectura

Hay que aprender de los errores, sí. Pero la realidad es que, si podemos aprender de los que otros han cometido, evitaremos tropezar nosotros con las mismas piedras. Por eso te dejo aquí nueve cosas de las que los autores independientes suelen arrepentirse.



1.Desistir demasiado pronto

Por un lado tenemos la ilusión. Esa emoción que baila en nuestras entrañas al iniciar este viaje. Esa ilusión nos lleva a dos cosas:


               ·La impaciencia

               ·Las altas expectativas


Porque soñar es gratis. Y, puestos a hacerlo, no nos vamos a conformar con unos pocos lectores. Esa misma ilusión nos hace impacientarnos, queremos llegar a la meta establecida cuanto antes.


Pero es un mundo complejo, complicado y muy duro. Esa es la verdad. No va a ser fácil llegar a las metas que te has impuesto. Cuando, en los primeros pasos, te des cuenta de esto, empezarás a desilusionarte, a preguntarte si vale la pena. La respuesta solo la tienes tú, por supuesto, pero debes reflexionarla desde la realidad. En este punto es muy habitual rendirnos con una palmadita en la espalda y un “Lo intenté”.


Las cosas tardan en llegar y hay que luchar por ellas. Hay que trabajarlo, esto no es cuestión de pegar un petardazo y sentarnos a disfrutarlo. En mi artículo Acciones que te ayudarán a vender tu libro tienes algunos ejemplos muy claros de lo que debes hacer para alcanzar tus objetivos. Y ahí solo hablo de las ventas, añade a eso la formación, el proceso de edición, etc.  


Para no cometer el error de desistir demasiado pronto tienes dos soluciones:

·Informarte bien antes de arrancar con esta aventura.

·Imponerte metas más pequeñas a corto plazo. Poco a poco irás añadiendo más y más importantes. Paso a paso.


2.No planear tu carrera

Como escritor, es muy típico que nos centremos, al comienzo de nuestra andadura, en nuestro primer libro. Invertimos todo nuestro tiempo y esfuerzo en la escritura de esa novela, el diseño de su portada, los detalles de maquetación, una buena sinopsis… Y ahora, ¿qué? Ya tienes tu primer libro en el mercado, pero no tienes ni idea de cuál quieres que sea el siguiente paso, cómo quieres que avance tu carrera. De esta manera, pierdes potencial de crecimiento.


Para diseñar tu carrera debes:


·Definir tus objetivos a corto y largo plazo. Recuerda lo que dije sobre esto en el punto anterior.

·Definir tu marca personal.


Una vez tienes clara la carrera que quieres tener como escritor, toca empezar a trabajar en ello, claro. Invertir en formación, tejer una red de contactos, crear tu marca personal ya definida, diseñar tu plan de marketing, construir una comunidad de lectores, etc. Pero en esto ya nos extenderemos en otro artículo.


Lo importante ahora es que no te lances a lo loco sin tener claro el camino que quieres recorrer o puedes dar los pasos erróneos.


3.Ignorar las redes

Muchos autores reniegan de todo lo relacionado con el marketing, con vender sus obras, ganarse al lector y construir una comunidad fiel. Este es uno de los mayores errores… y de los más habituales. En mi libro La cruda realidad del escritor independiente tuve claro enseguida que este iba a ser uno de los puntos más importantes para abarcar en profundidad.


El autor a menudo piensa que esta parte de su trabajo es la más tediosa y reniega molesto por tener que hacerse cargo. Si eres independiente, si no tienes una editorial tradicional detrás, tendrás que hacerte cargo tú. Cuanto antes seas consciente de ello, antes podrás empezar. Ya que es tan difícil para nosotros llegar al lector, utiliza el arma más poderosa que tienes a mano.


Y, sí, míralo de este modo: tenemos una herramienta potente a nuestro alcance. No diré sin esfuerzo, pero sí sin muchas dificultades. Redes sociales, un blog propio, colaboraciones, entrevistas… Hay mil cosas que puedes hacer, busca la que más se ajuste a ti y ponte a ello. El lector no va a aparecer en tu puerta con los billetes en la mano y, hoy día, refunfuñemos o no, el mundo funciona así.


4.No construir una red de contactos

La imagen bucólica del escritor en su cabaña de madera, en mitad de la nada, junto al arrullo de un río, que escribe sin parar en su idolatrada soledad a excepción de la visita mensual de un editor que trae cheques y confía ciegamente en la nueva obra inacabada de su cliente, está un poquito obsoleta ya.


De todos es sabido que sí, los escritores somos un pelín solitarios quizá. O, mejor dicho, nos encanta estar en nuestro mundo interior, que es muy amplio, complejo y entretenido. Pero solos no somos nadie. Si las redes sociales predominan, es por algo. Las relaciones sociales son imprescindibles en cualquier profesión.


No tener una red de contactos es no tener alguien en quien confiar, y eso es peligroso. Imagina que buscas corrector para tu primera novela, pero no conoces a ninguno. Si, al menos, pudieras preguntar a otro autor por su corrector o correctora de confianza… ¿verdad? Así no tendrías que tirarte a ciegas y pagar a alguien de quien no tienes referencia ninguna. Menos riesgos.


Una red de contactos es un colchón emocional, comprensión, empatía, oportunidades, colaboraciones, aprendizajes, errores esquivados, aciertos conocidos y mucho más.

Teje la tuya con sensatez, tampoco hace falta seguirle el rollo o bailarle el agua a cualquiera con quien entablemos una conversación. Pero inicia esa conversación.


5.Dar la formación por terminada

Creemos que ya lo hemos aprendido todo. Hemos hecho cursos, leído muchos libros sobre escritura, mejorado nuestra técnica, definido nuestro estilo… Estamos perfectamente capacitados para escribir.


Seguramente. Pero la formación nunca se debe abandonar, es continua. Hace años me obsesioné con los microrrelatos y asistí a varios talleres y cursos diferentes impartidos por personas distintas. En cada uno de ellos pude aprender algo más sobre el microrrelato, las técnicas para construirlos, los trucos, los objetivos a alcanzar, el tratamiento al lector a través de este tipo de narraciones… y un largo etcétera.


Por muy completo que fuera el primer curso que hice, no podía desde luego considerarme una experta en el tema. Pero, poco a poco, taller tras taller, libro tras libro y artículo tras artículo, amplié muchísimo más mis conocimientos y mejoré mi técnica. Hoy es uno de los géneros que más me apasionan, he ganado varios certámenes e incluso yo misma imparto talleres al respecto. Pero no he dejado de leer y analizar todo microrrelato que me encuentro y de buscar nuevas técnicas.


La literatura, la narrativa en sí, está en un constante cambio o evolución, siempre se pueden aprender nuevas técnicas o herramientas. Y, si vamos más allá de la escritura, y pensamos en el manejo de las redes sociales, la creación de una marca personal o la promoción de nuestras novelas, te aseguro que siempre (SIEMPRE) vas a tener algo nuevo que aprender. Es parte de la diversión.


6.No invertir en una buena publicación

En la edición, vamos. Ojo, que puedes invertir tiempo o dinero. Tiempo si quieres aprender a hacerlo por tu cuenta (en condiciones, no seamos chapuceros, que acabamos en las mismas) o dinero si prefieres pagar a alguien que ya sepa hacerlo. Eso sí, para la corrección es esencial que recurras a otra persona.


Las prisas, la impaciencia y los errores que se esconden a ojos del autor provocan que creas que el libro está listo para salir. Lo importante es el contenido, que es brillante porque soy brillante y blablablá, ¿no?


No. No me gusta nada esta nueva moda de darle más importancia a la belleza del libro que a su contenido, a esa nueva afición de recopilar libros por ser bonitos, nuevas ediciones de clásicos, etc. No me gusta nada, me parece artificial. Pero de ahí a que nos dé igual si no hemos maquetado en condiciones o si hemos puesto una portada básica y nada atractiva va un trecho. Un buen trecho, si me permites.


Una cagada, vamos. De las peores, siento decirlo así. Porque es como funciona el mercado. Y, aunque no fuera así, aunque no sea por eso, por favor, invierte en tu obra, en el buen acabado que se merecen tus horas de trabajo y tu ilusión. Si no es por los lectores, que sea al menos por ti. Imagínate, al fin, con tu libro en las manos. ¿Lo visualizas? Pues invierte en que sea tal cual lo imaginaste.


7.No aprender sobre autopublicación

Somos independientes, no saber en qué mundo nos estamos manejando es, cuanto menos, contraproducente.


Porque publicar de manera independiente no es solo subir los archivos a Amazon y entrar cada dos por tres en las estadísticas de ventas cruzando los dedos. Debes conocer bien donde te has metido.


Entender cómo funciona el mercado, cómo empezó todo esto y su evolución hasta hoy. Si no aprendes los aspectos técnicos y comerciales del mundo de la publicación independiente desde el principio, todo lo demás va a ser totalmente imposible, porque no formarás parte de ese mundillo realmente. No podrás definir tu carrera desde la realidad, crear tu marca personal o tejer una red de contactos. No podrás hacer nada de todo eso y, si no puedes hacer nada de todo eso (y te lo digo con todo el respeto del mundo), no eres un escritor independiente, eres una persona que publica cosas en alguna plataforma.  


Si quieres un resumen de este artículo, es sencillo: TODOS los autores independientes se arrepienten de no haber sido sensatos, de no haber invertido en su formación y en su carrera y de haberse metido en la boca del lobo sin tener ni idea de cómo hacerlo.

¿Cómo evitar todo esto? Tratando con cariño y dedicación tu carrera como autor, es decir, tratando con cariño y dedicación tu sueño, tu meta, a ti mismo.


Si estás empezando, La cruda realidad del escritor independiente será un libro que te servirá de guía, no solo en los primeros pasos, sino en toda tu carrera como autor. Y, por supuesto, nos vemos en las redes, donde siempre procuro ayudar y apoyar las obras independientes y a sus autores.



 
 
 

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